lunes, 4 de agosto de 2014

Lo social
 
Columna de Opinión
Diario de Ávila
Por: Pilar Álvarez 
Cuestión de edad
 Uno se pregunta si la convivencia interpersonal es cuestión de edad, personalmente me niego a creerlo, pero sin embargo con frecuencia esto suele pasar. Te levantas temprano con la preocupación de tener que asistir  al centro médico más próximo, el café de esa mañana tiene que esperar, algo que durante la noche ese pequeño detalle ya hemos superado.
Lo difícil es superar el encuentro en el mismo centro con el personal de turno, donde los buenos días en muchas ocasiones está ausente, las indicaciones por parte del personal son forzadas, y algo tan necesario como ponerse en el lugar del otro, en este caso el del paciente, no se hace presente. Con todas estas circunstancias nos encontramos una mañana donde tu vena tiene que estar visible para el pinchazo, sin embargo empiezas a olvidar por un instante, lo que has venido hacer allí. Y sin  tener idee de lo que pudiera ser, una Licenciatura en Sicología empezamos esa carrera ante ese personal, que ni te mira como su paciente, y mucho  menos, como ha su semejante.

Nos fijamos en su edad ¡podría ser la nuestra! y nos preguntamos, es que el colectivo de funcionarios, en este caso de la Seguridad Social, en algunos casos esta caduca, pues la actitud tanto de rellenar el puesto, como la de cumplir las horas, la de mirar constantemente los días que pueden librar, parece ser al observar el funcionamiento presente, que nos da esa impresión. En fin, que después de muchos años se les olvido ha ellos también, el porqué están allí, “atención al ciudadano““enfermera titulada “médico especializado“ claro eso lo eligieron hace muchos años, en tonces será cuestión de edad“me niego a creerlo, más bien me inclino porque la empatía está ausente, no solo en este colectivo, sino en nuestra sociedad del siglo XXI.
Sin embargo el objetivo general, en la Seguridad Social era mejorar el buen funcionamiento institucional, el buen trato a los pacientes, tanto en los hospitales como en los centros de atención primaria, mediante la construcción de un modelo, donde el paciente se sintiera seguro, bien tratado, que no fuera “trasparente".
 
Teniendo como marco de referencia los tipos de incidentes que se pueden producir según la Clasificación Internacional para la Seguridad del Paciente, pero  en muchos casos,  como en la vida profano, el currículo  puede ser amplio, con muchísimos folios, mucha experiencia, muchos idiomas, pero lo que hace falta, es el, ser humano, ese que sea capad de ponerse en el lugar del otro, con la empatía necesaria que se requiera en cada momento y situación.
Ahora sabemos que la complejidad de los procesos de atención en salud hace necesario que los consideremos sistemas de alto riesgo, y, por lo tanto involucren en su diseño numerosas barreras de seguridad que prevengan los fallos involuntarios que puedan presentarse durante la atención de un paciente. En los últimos años, en la mayoría de los sistemas de salud en el mundo, se han implementado políticas que lleven a controlar la aparición de eventos adversos en la atención en salud.
También todos somos conscientes de que “errar es humano” por eso hoy, la seguridad del paciente es una preocupación universal, la OMS lanzó recientemente la “Alianza mundial para la seguridad del paciente” entendiendo que el paciente, es finalmente quien sufre.  
Todo esto es lo que hay que mirar, porque lo importante, repito, lo clave, es que le podamos decir al paciente: ¡Hoy somos más humanos, más seguros de lo que éramos ayer!, y eso se lo podemos demostrar a través de  indicadores tangibles y medibles.

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