domingo, 20 de noviembre de 2011

Fraternidad

Según el diccionario, Fraternidad es la unión entre los Hermanos o entre los miembros de una sociedad, “La Fraternidad es la más noble de las obligaciones sociales “.

La Masonería, si bien desde su existencia ha constituido un paradigma universal de la construcción individual, también señala la necesidad imperiosa de establecer relaciones con semejantes, que buscan la propia superación, en la misma medida que la grupal, y como especie. El trabajo individual allana el camino, pero lo colectivo rompe cualquier barrera que se le atraviese.

Pudiéramos decir que la practica Masónica descansa sobre dos grandes preceptos, FRATERNIDAD Y TOLERANCIA, me pregunto entonces, ¿cómo se puede ser un verdadero masón sin practicarlas?, pero entonces también me pregunto con inquietud, ¿acaso soy un verdadero masón?; esta última pregunta se circunscribe dentro de la famosa sentencia en el célebre oráculo de Delfos: “CONOCETE A TI MISMO”, que también es harto conocida, usada en Masonería, y de alguna manera nos vincula con la verdadera búsqueda esotérica; estas dos preguntas necesariamente, me llevan a preguntarme, ¿me conozco a mi mismo?, la respuesta sincera a esta pregunta es no. Pero de nuevo la clave para este autoconociento es la Fraternidad.

Lo primero es reconocer que no tenemos conciencia de nosotros mismos, que somos fracciones de un todo, que es la práctica Fraternal la que le da todo un sentido a esto. Con respecto a la condición el tener que llamarnos QUERIDOS HERMANOS, está vinculada a la necesidad de desarrollar un “amor Fraternal”, de características especiales, dada la índole del trabajo de taller en Logia, este “amor” no se fundamenta en lazos del mundo profano, que examinados en profundidad, no son otra cosa que un gran trafico de todo tipo de intereses, muy vinculados a nuestros apegos, miedos, emociones, etc.

Los lazos de este amor Fraternal son obligados en lo formal, por un juramento radical, y en la práctica están desvinculados de intereses particulares, están fundamentados en el “cuerpo de la logia” misma, y que están dados por la madurez de crecimiento espiritual, y de conformación de unidad representada por la logia en pleno, no son tangibles ni definibles fácilmente, están dados en la capacidad que desarrollamos como miembros de la Logia, y que nos sirven de práctica, para aproximarnos a los demás como parte de nosotros mismos.

La Fraternidad es sentir, vivir, cuestionar y convivir con los demás, en un ambiente de confianza plena, de respeto absoluto, de diálogo constructivo, en el cual el mensaje es que cada paso que damos debería regocijarnos, sobre todo, cuando alguien que actúa como si tuviera tu misma sangre, y la misma esencia, logra avanzar en el propio camino.
A su vez, el propio camino, debería entrelazarse de tal manera que permita construir colectivamente.

¿Qué implica la Fraternidad? Ser consciente de que a los hermanos se les reconoce, no se les elige. Pero debe generar un vínculo indestructible en lo Fraterno.
La Fraternidad lleva el mejor de los componentes, el amor al otro, el amor en unidad hacia un ideal. La Fraternidad no es el yo, es el nosotros. Es una manifestación de amor constante y profundo, filial.

La única certidumbre que existe es la de que siempre vamos a dar, a compartir, a ofrecer generosamente, a brindar de nuestro tiempo, y si es preciso, hasta derramar nuestra propia sangre, esta última frase nos tiene que recordar nuestra iniciación, en ese momento se nos pregunta.

¿En qué se diferencia el sentimiento de Fraternidad masónica?
En que es una Fraternidad más dirigida, plenamente encausada al ideal, organizada a la manera de un manifiesto de destinos, decididamente en torno a la consecución de los más altos ideales del desarrollo integral, del género Humano, alegóricamente denominada en nuestra augusta institución, como la Gran Obra.

En esta manera de hermanamiento existen juramentos expresados, cual savia humana que se encadena gota a gota, sin importar que las hojas se marchiten, o se desprendan, hasta elevarse como polvo en la nada, permaneciendo incólume ante el paso del tiempo, la lejanía física, la desgracia, la enfermedad o el fallecimiento. Esto es, ir tejiendo actos de vida, en una red de expansión social que nos posibilita ser la. Hermandad por antonomasia en la historia de la Humanidad.

A pesar de lo anterior dicho , como en todo proceso vital, la Fraternidad languidece hasta dejar de existir, cuando no se le retroalimenta, cuando nuestra pureza emocional está en tela de juicio, la Fraternidad es una virtud tan alta, que forma parte del lema universal de la Hermandad Masónica, y como tal, requiere poseer, previamente una elevada calidad Moral.

Definitivamente, cuando no reconocemos la misma esencia en los demás, cuando no nos vemos reflejados en los otros, cuando nuestras penas no son las de nuestros hermanos, sino que las imaginamos ajenas, cuando los abusos cometidos hacia un Q:.H:. no se sienten en carne propia, cuando actuamos a conveniencia personal, de nuestros intereses, y, de nuestra desidia, es que se ha destruido la Fraternidad.

Sin embargo, la desazón no nos invade, porque vivir plenamente la Fraternidad implica que los miembros seamos capaces de tener esperanza, tanto en las propias fortalezas, como en las de los demás, para lograr realizar nuestros más nobles propósitos, y tener la sensibilidad como la entereza necesaria, para alejarnos de lo que nos limita y hace daño. Debemos de tener, La capacidad de esperar, de ser pacientes sin padecer, de tener la certidumbre de que nuestro sendero se allanará, actuando de acuerdo con nuestra conciencia.

Aun así, cuando lo que vivimos en nuestro templo nos aleja de seguir deseando fervientemente ser constructores de nuestro destino individual y colectivo, algo está pasando.

Algo ocurre con las relaciones que entablamos con tan altas miras, cuando vemos que nuestros hermanos se alejan de nosotros, cuando nuestros QQ:.HH:. Recién iniciados se alejan de nuestros templos, por no haber visto reflejados los ideales masónicos, que los han atraído a tocar nuestras puertas. Cuando nuestros QQ:.HH:. Aapr:. Priorizan otros, compromisos, otras actividades intelectuales, físicas, deportivas, familiares, es que algo está ocurriendo, es que el egregor Fraterno que tanto trabajo nos ha dado, está desfalleciendo de anemia, olvido, y tristeza. Entonces seremos ni más ni menos tal y como aquellos a quienes Jesús llamó “sepulcros blanqueados”.

Debemos de recordar que la masonería si no es concebida como una alta escuela de Fraternidad, en la que aprendemos a generar alto impacto, mediante nuestras acciones en nuestros consanguíneos, no es sino un ocioso gimnasio en el cual Narciso se marchita, perennemente ante la imagen poco robusta que siempre mostraremos.

Fraternicemos de la mejor manera, tal y como nos gustaría que nos manifestaran la Fraternidad nuestros Hermanos.

¿Qué hacemos para incrementar nuestros sentimientos de Fraternidad, cómo nos preparamos para anticipar, entender, e integrar, a nuestros queridos Hermanos? ¿Cómo demostramos nuestra Fraternidad?

¿En verdad nos interesa sentir y vivir nuestra Fraternidad, ó sólo nos interesa ser libres de hacer lo que queramos, o igualarnos a quienes han obtenido con trabajo arduo sus logros y méritos, y que nos reconozcan como Hermanos sin ofrecer algo a cambio?

No olvidemos jamás que al igual que la inmortalidad del alma, la Fraternidad, trasciende las fronteras de nuestras existencias. Por ello, no perdamos la clase Masónica, cediendo a nuestros impulsos, hay que actuar conveniente con la palabra atina, con nuestros propios Hermanos, porque tarde o temprano, lo que es común deviene en corriente, y podremos extremar tal actitud, hasta el grado de denominarle uso y costumbre.

¿Porque tenemos que ser Fraternales?

Primeramente por nuestra propia naturaleza Humana. Una de nuestras necesidades fundamentales es precisamente la del afecto, el reconocimiento y la autoestima. El hombre esta preconcebido no solo para ser amado, sino también para amar, lo cual lo condiciona a entregar lo mejor de sí, cuando se relaciona.
Por lo mismo, a pesar de todas las leyes que nos puedan diferenciar, no tenemos que olvidar que todos somos Hermanos, hijos de la Madre Naturaleza y, como tal, debemos actuar en conciencia, a nuestra propia esencia primigenia, tomando como base, a la Solidaridad y a la Tolerancia.

Sacrificar una parte de nosotros mismo, de lo que poseemos, en favor de otros, es necesario. En primer lugar, debemos conocernos, encontrarnos, a nosotros mismos, único medio de conocer y de encontrar a los demás. Es muy cierto que cuanto más grande sea nuestra riqueza interior, más frutos producirán nuestro trabajo. ¿Si no hay luz en nosotros, ¿cómo iluminaremos el camino?"
Recordemos que la "persona" crece, purificándose continuamente del "individuo" que hay en ella, y no llega a ser persona sino "Haciéndose Disponible".

Los Hermanos juntos, en Hermandad, debemos formar opinión, sobre los temas sociales, los temas internos de funcionamiento de Logia. Que nuestras cámaras del medio, no estén exentas de TOLERANCIA Y HERMANDAD, pero que exista la palabra, como principio de Libertad y de Igualdad.
Quizás aun estemos lejos, de mejorar la Humanidad, pero como principio, lo que debemos hacer, es vivir ciertos cambios en nuestro Pensamiento dándonos cuenta. "Que somos lo que somos gracias a nuestra relación con los otros".

Con el más profundo anhelo de que nunca se acabe en nuestra Log:., la Hermandad, trabajemos con fuerza, con vigor, desde nuestros respectivos ámbitos de acción, que nunca permitamos que la situación nos desanime, demostremos una auténtica Fraternidad a toda prueba.

Hipatia  M:.M:.
 

1 comentario:

fabio fernando fusco dijo...

Muy bueno. Y Feliz año Haia.