jueves, 15 de octubre de 2009

Querida y admirada Hipatia

Querida Hipatia; debo felicitar a Alejandro Amenábar, qué con el titulo–AGORA-ha tenido el acierto de llevarte a la pantalla grande. Me conmovieron tus imágenes cuando contemplabas el firmamento, parecía que tú misma te elevabas , tus ojos llenos de admiración al macrocosmos, en el que encontrabas el enigma de tus dudas, y la certeza de todos tus esfuerzos, con tu túnica sencilla sin aderezos ni laureles en tu cabellera hermosa estampa de mujer dedicada al pensamiento y a la enseñanza, carácter decidido, personalidad arrolladora fuiste Maestra, yo te admiro, y hoy tu nombre es el mío.

Sobre tu persona sea derramado mucha tinta lo cierto es que hasta el día de hoy surgen controversias, se dice que eras con una marcada tendencia feminista, anticlerical, lo cierto es que cuando uno se interesa por la figura de Hipatía se encuentra de entrada con varias sorpresas.
 
Una de las primeras cosas que me ha sorprendido y asombrado es que el nombre de Hipatia responde a un asteroide, concretamente al número 238, de tamaño medio, algo menos de 150 kilómetros de diámetro descubierto en 1884. Segunda sorpresa es que un cráter en la Luna se llama Hipatía. Si observamos el cuadro de Rafael “La Escuela de Atenas”, en cuyo centro se encuentra Platón y Aristóteles, podemos enumerar a varios notables de la historia del pensamiento y de la ciencia, pero un rostro sereno, vistiendo túnica blanca con motivos dorados, nos mira directamente a los ojos transmitiéndonos calma y paz. Se trata de Hipatía de Alejandría.
 
Hija y discípula del astrónomo Teón, Hipatia fuiste la primera mujer matemática de la historia de la humanidad de la que tenemos un conocimiento razonablemente seguro y detallado. Escribiste libros sobre geometría, álgebra y astronomía y mejoraste el diseño de los primitivos astrolabios -instrumentos que permiten determinar las posiciones de las estrellas sobre la bóveda celeste.
 
Humberto Eco lo dice muy bien, “No es que no haya existido mujeres filósofas. Es que los filósofos han preferido olvidarlas, aunque ojalá antes se hayan apropiado de sus ideas“.
 
Existieron mujeres filósofas en el mundo, por supuesto, Quilonides, Cratesiclea, Teano… pero digamos que la figura de Hipatia es importante, pues fuiste más allá de las demás más, no sólo porque eras mujer en un mundo enteramente de hombres, sino porque tu recuerdo sobrevive un momento histórico en que todo desaparece engullido por el fanatismo religioso.
 
Hipatia simboliza la última resistencia del amor por el saber ante la ignorancia que significa el oscurantismo y la fe.
 
Habrá quien diga que la fe no significa oscurantismo, pero, y eso es de agradecer en la película de Amenábar, la cuestión se reduce a una simple aseveración que Hipatia plantea ante el prefecto de una Alejandría subyugada por el radicalismo católico.
“Tú no puedes poner en duda tu fe, yo debo“.
 
Es posible que la película de Amenábar se ciña, ni mucho menos, a la historia real, lo poco que ha conseguido llegar hasta nosotros, de la figura de Hipatia. Ella no murió con cuarenta años, murió con algunos más, los seguidores de Serapis jamás atacaron a los cristianos, los judíos tampoco, y, desde luego, no hubo ningún antiguo esclavo que diera una muerte digna a la filósofa.
 
Fuiste asesinada en medio de un mundo que ya no era el tuyo, un mundo en el que la sabiduría, la ciencia y el saber se estaba terminando de subyugar a la religión, un mundo en el que ninguna persona, da igual si era hombre o mujer, que se dedicara a cualquier disciplina filosófica de la época podría vivir.
 
Tu Hipatia asesinada a golpe de filo de concha de molusco, desollada viva, desmembrada, y tus restos reducidos a cenizas.
 
Tu asesinato es la metáfora del asesinato del saber y la ciencia, te convirtió sin saberlo en la última línea de defensa ante el poder de la ignorancia y el oscurantismo, también es el desagravio de una ingente cantidad de sabiduría que se perdió para siempre reivindicarte es necesario en tanto en cuanto, lo que son las cosas, el autor intelectual de la destrucción del último baluarte de la sabiduría acumulada a lo largo del Mundo Clásico y del asesinato de Hipatia fue nombrado doctor de la iglesia católica y convertido en Santo.
 
Amenábar, sin saberlo, ha hecho una película en la que ha reivindicado todo un mundo que se perdió por lo mismo que el ser humano se pierde siempre, por la ignorancia y la sin razón.
El siglo IV es también el momento donde la mujer, que apenas ha conocido mejoras en épocas anteriores, ve como sus condiciones de vida empeoran aún más y se ven obligadas a recluirse en sus casas o en las iglesias.
 
Pero tu Hipatia no eras una mujer obediente, querías ser científica, y fuiste maestra y en un momento dado venerada.
 
Hipatia tenía discípulos e incluso aconsejaba a los magistrados de la ciudad. Pero Hipatía de Alejandría estaba condenada de antemano, por su paganismo, por ser mujer y probablemente por ser más inteligente que los sacerdotes que decidieron su suerte. Ella era una filósofa neoplatónica y pese a que muchos de sus compañeros decidieron convertirse al cristianismo para no ser perseguidos, ella prefirió enfrentarse a su destino. Ella no quiso renunciar a sus ideas.
 
No quiso oír los consejos de su amigo y discípulo Orestes, prefecto romano,no quiso rendirse,para los cristianos de su ciudad, Hipatia te llamaron bruja peligrosa, pues todo aquello que no comprendían era calificado de hechicería.
 
¿Acaso aquellos adoradores de ritos en la oscuridad y cánticos tristes podían comprender a una mujer de tales conocimientos y de tanta entereza?
 
El comienzo del fin empieza con la llegada de Cirilo al Patriarcado de Alejandría, sustituyendo en la dignidad eclesiástica a su tío Teófilo,el nuevo Patriarca no podía tolerar ninguna muestra de paganismo ni de herejía.
 
Se dijo entonces que Cirilo odió a Hipatia porque no podía comprenderla, porque siendo él ignorante en toda ciencia no podía entender los complicados problemas matemáticos que aquella mujer, ¡una mujer! era capaz de resolver.
 
Cirilo orquestó una campaña de calumnias y desató el odio y el fanatismo. En marzo de 415 fue asesinada por un grupo de monjes de la Iglesia de San Cirilo, la golpearon, la desnudaron y terminaron por arrastrarla hasta el templo de Cesáreo y una vez allí cortaron su piel hasta que murió desangrada. Su cuerpo muerto fue descuartizado y quemado. Su amigo el prefecto Orestes intentó una investigación sobre el crimen...
 
Poco después él mismo tendría que huir de Alejandría.
 
Una nueva época comenzaba, una época donde la calificación de idolatría o herejía sería lanzada contra todo aquel que amenazase el nuevo totalitarismo ideológico y religioso.
Tu Hipatia de Alejandría fuiste una temprana víctima del fanatismo. También los judíos de tu ciudad.
 
Pero en tu persona Hipatia había algo más que no moriría, algo de eterno, de inextinguible, de impalpable, de superior a ellos y a los mismo restos que estrujaban entre sus manos, y aguijoneados por esto, que pudiéramos llamar presciencia de la inmortalidad del genio, pretendiendo ¡ilusos! engañarse a sí mismos, imaginaron que cuanto más deshecho quedase el cuerpo, más difícil sería subsistir al alma? ¡el alma! ¡la inteligencia, el verbo latiendo sin cesar, sin cesar renovado en las purísimas fuentes de la verdad! Tu alma Hipatia, como el alma de todos los héroes, de todos los sabios y de todos los justos queda unida a la Humanidad, oráculo eterno de la Omnipotencia de Dios, que nos lleva por los espacios infinitos en una inacabable ascensión progresiva. 
 
 Tú cuando ya no haya historia, cuando ya no haya resto de nada de lo que fue sobre la Tierra, seguirás subsistiendo, porque en la lucha por la vida hiciste prevalecer el espíritu de la verdad, sufriendo los mayores dolores para defenderla, y al participar de ella consagrándola con su martirio, se hizo como ella, eterna en las leyes universales?
Tenían razón los ilustrados en conmoverse por tu asesinato.
 
Merecedora de ser canonizada, pero no por una religión, sino por unos hombres y mujeres que en pleno siglo XXI pretenden que la razón puede brillar frente a la fe y frente al fanatismo.
Alguna información adquirida del artículo de Santi Benítez
 
publicado: en este blog por, Haia

2 comentarios:

Albino dijo...

Tenia ya pensado ver esta película de Amenabar tan distinta a sus otras anteriores, cosa que por otra parte me parece logico porque ya me diras, en Buñuel, los parecidos que pueda haber entre Nazarin o Belle de Jour, y son dos obras maestras). Ahora, despues de leer tu exactas y bien documentadas explicaciones, incluso apasionadas, mi deseo se ha acrecentado. No puedo durante el fin de semana, pero el lunes, sin falta.
Un beso, preciosa asturianina

americacomparini dijo...

También me alegró mucho la producción de esta película sobre la gran rebelde y fantástica Hipatia , de Alejandría.
También puse un artículo en uno de mis blogs.
Eres bienvenida a "Poésie Erótica",desde Chile, cariños para ti.